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Aceptaction - logotipo Curso Mindfulness en 8 semanas

🌿 Introducción · Un viaje hacia la calma

Reduce el estrés y conecta con tu presente

Paco Márquez · Psicólogo · Aceptaction.com

Comenzar este curso es como decidir emprender un viaje. No es un viaje hacia un lugar lejano, sino hacia lo más cercano: tu propia experiencia presente. Durante ocho semanas, vas a entrenar una capacidad que en realidad ya está en ti, pero que rara vez utilizamos de manera consciente: la atención plena.

Vivimos en una sociedad acelerada, con la mente saltando entre tareas, pantallas y preocupaciones. Estamos físicamente en un sitio, pero mentalmente en otro. En medio de esta dispersión, mindfulness te invita a parar, respirar y recuperar tu lugar en el presente. Esa es la verdadera calma: no la ausencia de problemas, sino la capacidad de estar plenamente con lo que ocurre, sin luchar contra ello y sin perdernos en lo que no depende de nosotros.

Este capítulo inicial es tu punto de partida. Aquí encontrarás las bases para comprender qué es mindfulness, cuáles son sus beneficios, qué no lo es y cómo empezar a practicar de manera sencilla y efectiva.

Qué es y qué no es mindfulness

Mindfulness es la capacidad de prestar atención de manera intencional al momento presente, con una actitud de curiosidad, apertura y aceptación. Se trata de observar lo que ocurre dentro y fuera de ti con claridad, sin prisas y sin juicios.

La palabra viene del pali sati, que significa algo así como “recordar” o “tener presente”. Jon Kabat‑Zinn, quien desarrolló el programa MBSR (Reducción de Estrés Basada en Mindfulness), lo describió como: “prestar atención de una manera particular: a propósito, en el momento presente y sin juzgar”.

Esto significa que mindfulness no es meditación en sí misma, aunque la meditación sea una de sus principales herramientas. Puedes practicar mindfulness meditando, pero también cuando caminas, comes, escuchas o te relacionas con alguien.

Lo que no es mindfulness

Imagen de calma: descanso consciente en la naturaleza
Imagen de calma (descanso consciente).
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Beneficios de la práctica

Aunque la actitud más adecuada es no esperar nada concreto, está demostrado que la práctica regular de mindfulness tiene múltiples beneficios.

En el plano psicológico

Ayuda a reducir los niveles de estrés, ansiedad y depresión. Permite regular mejor las emociones, de manera que dejamos de reaccionar de forma automática ante cada estímulo. Desarrolla la capacidad de concentración, de memoria y de toma de decisiones más claras.

En el plano físico

Se ha utilizado con éxito en el manejo del dolor crónico, la hipertensión, el insomnio y en procesos médicos complejos como el cáncer o la fibromialgia. La práctica incide sobre el sistema nervioso, reduciendo la hiperactivación y favoreciendo la recuperación.

En el plano social y relacional

Quienes practican mindfulness suelen experimentar una mayor empatía, más paciencia en sus relaciones y una capacidad renovada de escuchar de verdad a los demás.

Lo más interesante es que no hace falta esperar meses para notar algo. Muchas personas sienten ya desde los primeros días una mayor serenidad, claridad mental y conexión consigo mismas.

Aun así, mindfulness no es una panacea ni sustituye otros tratamientos médicos o psicológicos. Es un camino complementario que se afianza en la constancia y en la práctica diaria.

Beneficios de la práctica
Beneficios de la práctica.
Siguiente: La postura adecuada
Momento de práctica — participa activamente

La postura adecuada: el cuerpo como anclaje

El cuerpo siempre está en el presente, mientras que la mente tiende a vagar entre el pasado y el futuro. Por eso, el cuerpo es nuestro mejor ancla para comenzar la práctica.

En mindfulness no se exige ninguna postura complicada ni rígida. La idea principal es que el cuerpo esté cómodo, estable y despierto. La postura debe sostenerte sin esfuerzo excesivo y transmitir dignidad y presencia.

Postura sentada sencilla

Postura sentada (perfil)
Postura sentada: espalda erguida, pies apoyados, manos descansando.
Postura sentada (frontal)
Variante frontal de postura sentada estable.
Postura tumbada (body scan)
Postura tumbada: cómoda, con riesgo de sueño.

También puedes usar posturas como loto o medio loto si te resultan cómodas, o la postura tumbada para ejercicios como el body scan (con el riesgo de quedarte dormido). La clave es que la postura sea un aliado: que acompañe, no que distraiga.

Siguiente: Cómo empezar

Cómo empezar a practicar

Comenzar puede resultar más difícil de lo que parece, porque implica cambiar hábitos. Igual que con el ejercicio físico, los beneficios aparecen con la constancia.

Al principio, lo recomendable es empezar con sesiones cortas de 5 a 10 minutos diarios, e ir ampliando poco a poco. Es mucho más eficaz practicar cada día unos minutos que meditar una hora de forma esporádica.

Busca un lugar tranquilo, donde no te interrumpan. La mejor hora suele ser por la mañana, antes de empezar las tareas del día, o por la noche antes de dormir. Pero cualquier momento sirve si lo conviertes en un hábito.

Lo fundamental es la actitud: curiosidad, paciencia y amabilidad contigo mismo. No importa si tu mente se dispersa mil veces; lo importante es que mil veces regreses al presente, una y otra vez.

Cómo empezar a practicar
Cómo empezar a practicar.
Siguiente: Práctica inicial

💡 Momento de práctica

Para experimentar desde el primer momento lo que significa estar en atención plena, te propongo un ejercicio muy conocido: la práctica de la pasa.

Coge una pasa (o cualquier alimento pequeño, como una almendra).

  1. Obsérvala como si nunca hubieras visto algo así: fíjate en su textura, sus arrugas, su color, los reflejos de la luz.
  2. Sostenla entre tus dedos y siente su consistencia.
  3. Acércala a tu nariz y percibe sus aromas. Nota si tu boca empieza a salivar.
  4. Llévala lentamente a tus labios, sin prisa. Percibe el movimiento de tu mano, el contacto en los labios, el momento en que entra en tu boca.
  5. Mastícala despacio, sintiendo cada cambio en su textura, su sabor, su temperatura.
  6. Traga con plena consciencia, percibiendo las sensaciones en tu garganta y tu cuerpo.
  7. Finalmente, reflexiona: ¿qué diferencia has notado respecto a comer una pasa de manera automática?

Este sencillo ejercicio nos muestra que el acto más cotidiano puede transformarse en algo completamente nuevo si lo vivimos con atención plena.

Audio guiado: La uva pasa

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Práctica de la uva pasa
Atención plena: observar, oler y saborear con calma.

Cierre

Con este capítulo ya has dado el primer paso en tu viaje. Has comprendido qué es mindfulness, qué no lo es, por qué merece la pena practicarlo, cómo preparar tu cuerpo y tu entorno, y has probado una práctica inicial.

A partir de aquí, cada semana será un nuevo paso en este recorrido hacia la calma. No busques resultados inmediatos ni intentes “hacerlo perfecto”. Lo único que se requiere es tu presencia, tu disposición a detenerte y observar.

Mindfulness no se trata de llegar a ningún lugar especial. Se trata de aprender a estar plenamente en el lugar donde ya estás.